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El grupo de los moluscos cefalópodos es muy apreciado en la pesca por la abundancia de Organismos y por la calidad de su carne; en 1986 se capturaron, según la FAO, 1,667,403 toneladas en todo el mundo.
Se divide este grupo en dos órdenes, de acuerdo con el número de brazos que presentan los organismos: los Decabranchia o decápodos y los Octobranchia u octópodos.

Las diferentes especies viven como organismos pelágicos en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico; varias de ellas forman la población pescable y son muy apreciadas como alimento y como uno de los más sabrosos manjares del que gustan los aficionados al buen comer. Algunos países, sobre todo Japón, Portugal y España, capturan las mayores cantidades de este recurso y para ello utilizan artes especiales llamadas "poteras", "jiboneras" o "gudaneta", que consisten en cilindros alargados provistos de una o dos coronas radiales de anzuelos, que se colocan a lo largo de líneas de monofilamento, cuyo largo y diámetro dependen de la profundidad en que van a operar y del tamaño de la especie. También se emplean los métodos de arrastre, las "redes con lámparas" y las "redes de cuchara y jareta".

Aprovechando que estos animales responden positivamente a los estímulos luminosos, es decir, son fototrópicos, la atracción se realiza utilizando lámparas que producen una zona de penumbra alrededor de la embarcación, donde se concentran los calamares. Las líneas con poteras tienen que pasar entre la zona iluminada y la de la penumbra. También cuando se usan las redes de cuchara y de lámpara, la atracción de los animes se hace utilizando la luz artificial. Los pescadores que no emplean estos métodos con luz realizan sus maniobras en los días de "oscuro" en que no se muestra la Luna.

La presentación del producto en el mercado es fresco-congelado y enlatado, ya sea en salmuera o en su tinta. El mercadeo es principalmente nacional y se enfrenta a grandes obstáculos, ya que en nuestro país el calamar no tiene una buena aceptación, principalmente por falta de publicidad. En cuanto al mercado internacional, es necesaria más definición en la calidad y en el tipo de los productos derivados, además de que se carece de la infraestructura tanto para la captura como para su industrialización.